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Ana Cecilia Pérez

Bendita Helena

Texto por Lorena Fernández - Fotografías de Iris Humm

15.03.17

Ana nos recibe emocionada en su nuevo espacio dentro de Coocció, una cafetería que acaba de abrir sus puertas en el barrio de Les Corts. “Realmente estamos benditas y no podemos mostrar más que gratitud”, nos cuenta, señalando el espejo en el que leemos “We have been blessed”. Hace apenas un año que su restaurante de la calle Galileo funciona a todo gas y ahora comienzan con ganas su nueva aventura. Hablamos con Ana sobre la historia de Bendita Helena, su filosofía comfort food y sus planes de futuro.

Ana, cuéntanos, ¿cuál es vuestra historia y cómo decidisteis montar Bendita Helena en Barcelona?

Todo comenzó cuando vine a Barcelona hace 7 años. Trabajaba en publicidad y no era feliz así que decidí empezar de cero y ponerme a estudiar pastelería.
Empecé a hacer prácticas y fue ahí donde hice un cambio de hábitos, pensé en hacer pastelería saludable.
Un tiempo más tarde mi amiga Valerie se casó y yo fui la encargada del catering en su boda. Ese mismo día Valerie me pidió que nos asociáramos porque le encantaba lo que yo hacía y no me pensé la respuesta, el sí me salió del alma.

¿De dónde viene el nombre de Bendita Helena?

Un día me reuní con mis amigos publicistas, hicimos un brainstorming y de ahí salió el nombre. “Bendita” porque es la energía que hay cuando un plato está hecho con cariño y un ingrediente te hace bien. “Helena” porque siempre fue un nombre con el que he tenido mucha conexión, es como si fuera mi alter ego. Bendita Helena me sonó bonito y así se quedó.

Háblanos de vuestro concepto de cocina, ¿por qué comfort food?

Al principio nuestra idea era ser muy puristas y ofrecer solo platos 100% orgánicos, pero nos dimos cuenta de que lo que importa es la energía que uno le pone a lo que hace, ese es para nosotras el concepto comfort food, sentirse mimado, sentir que hay alguien detrás cuidándonos.
Nuestro objetivo es volver a lo básico, a los alimentos que no vienen en una cajita empaquetados sino que son puros.
Recogemos lo mejor que puede ofrecer cada lugar y lo unimos de una manera sencilla y honesta para que la gente se anime a probar una comida con sabor y que nutre, también el alma.
La gente cuando va a Bendita Helena nos dice que es como salir de casa de la abuela porque se siente reconfortado, eso nos encanta.

¿De dónde sacas la inspiración para tus platos?

Soy muy curiosa, siempre estoy observando. He vivido muchas temporadas fuera desde que salí de Venezuela: Inglaterra, Colombia, Miami, Barcelona… de esos sitios y de mis viajes siempre vuelvo inspirada.
También he perdido el miedo a probar, me voy al barrio del Raval, me meto en tiendecitas y compro ingredientes que no sé ni qué son pero me invento algo con ellos. La inspiración viene de ser tan curiosa.

Vuestra cocina es flexitariana, ¿por qué?

Sí, solo usamos proteína de pescado.
Al principio Bendita Helena iba a ser un restaurante vegetariano pero finalmente con Valerie encontramos el punto medio en el flexitarianismo.
Está funcionando bien y creo que la gente ni siquiera sabe que está en un restaurante flexitariano. La mayoría de nuestros clientes no son vegetarianos, simplemente vienen porque nuestra comida les sienta bien para luego volver al trabajo ligeros.

¿Cuáles son vuestros roles en Bendita Helena?

Valerie se dedica a la administración, las cuentas, la gestión, la sala… y yo llevo la cocina y la parte más creativa. Lo vital es que ella tiene plena confianza en mi cocina y yo en ella al manejar los números.
Creo que los tres primeros años que yo estuve sin Valerie el proyecto no avanzó porque me faltaba ella. Su rol es vital, tanto como el de cocinar.

Utilizáis productos de artesanos locales: mermelada de La Madre de Miren, café de Nomad… ¿Cuál es vuestra filosofía para trabajar con ellos?

Sí, es muy importante para nosotras aunque a nivel de gestión dificulte un poco. Hay tantos proyectos bonitos en Barcelona que nos gustaría colaborar con más. El pan, el café, los tés, el aceite… nos los traen personas que sabemos que lo hacen con el mismo amor con el que lo haríamos nosotras. Tenemos como una familia de gente que hace las cosas muy bien, son nuestros proveedores benditos.
En realidad no tenemos un criterio fijo para elegir proveedores, depende de la necesidad que tengamos y de la complicidad que surja con ellos.

“Pienso que la gente viene a comer a Bendita Helena y que lo mínimo que puedo hacer es darles lo mejor de mí”

Empezáis una nueva aventura en Coocció, ¿por qué habéis apostado por ese espacio y qué concepto planteáis en este nuevo lugar?

En enero Xavi nos comentó el proyecto y nos dio pánico pero nos encantó la idea al mismo tiempo. Todo surgió tan fácil que dijimos que sí. Queremos ofrecer un concepto diferente del de Galileo, en Coocció el concepto es más de coffee house mientras que en Galileo nos centramos más en emplatar y en servir brunch.
En Coocció hay tostadas, comida para desayunar… y al medio día ofrecemos los lunch bowls para comer ligero y totalmente a tu gusto, combinando ingredientes. Hay buen café, buenos zumos, buen rollo y mucho más espacio.

¿Cuáles son vuestros planes a largo plazo?

Miramos al futuro con ganas pero también con respeto. Nuestro objetivo es lograr mantener la calidad y poder crecer, queremos que Bendita Helena sea un modelo de negocio que podamos aplicar en muchos lugares con nuestro estilo de cocina y con nuestra oferta.
Pero tenemos claro que no queremos perder nuestra energía, creceremos solo si se nos permite mantenerla.
En definitiva, nos gustaría crecer siempre que las oportunidades nos lo permitan, poco a poco.

¿Qué has aprendido con Bendita Helena?

Hemos aprendido muchas cosas, de hecho no dejamos de aprender. La constancia, la tolerancia, la paciencia y la gratitud, por ejemplo. Pienso que la gente viene a comer a Bendita Helena y que lo mínimo que puedo hacer es darles lo mejor de mí.

¿Qué es lo que más te enorgullece de haber creado el proyecto?

Lo que más nos enorgullece es el buen rollo que hay con el equipo y también el romper la barrera de que todos somos inmigrantes. A veces cuando eres inmigrante sientes que tienes que cambiar tu forma de ser pero nos hemos dado cuenta de que no tenemos que cambiar nada para ofrecerle algo bueno a la ciudad porque en realidad enriquecemos.
Me enorgullece lo auténticos que naturalmente somos.

¿Cuál es tu filosofía con la alimentación?

Antes era muy estricta conmigo misma y con la forma en la que cocinaba. Mi filosofía ha madurado y creo que he sabido encontrar el equilibrio entre el respeto hacia mí y hacia el medio ambiente en la medida en la que puedo. Pienso que si te quieres comer un pastel te lo comes y lo disfrutas, sin sentirte culpable. Lo importante es saber qué quiere tu cuerpo en cada momento, la verdadera salud está en estar bien, no en las mil dietas que hagas. Para mí ha sido un proceso difícil llegar hasta aquí pero he tomado conciencia y creo que lo he logrado.

¿Qué opinas de la cultura gastronómica de Barcelona?

Me impresiona ver cómo Barcelona está tan viva, como cada día hay alguien haciendo cosas nuevas y no me da tiempo de ir a probarlo todo porque es tanto…
La ciudad ha evolucionado muchísimo en estos 7 años, ahora se hacen unas cosas con una calidad y una originalidad impresionantes.
Además, hay una comunidad muy bonita, todos nos terminamos conociendo y hay espacio para todos. Nos apoyamos porque todos sabemos lo difícil que es manejar un negocio.

Por último, ¿nos recomiendas un sitio donde hacer la compra?

En Sant Antoni hay una tienda de una familia pakistaní que trae productos de todo el mundo y yo justo vivo encima de la tienda. Me arruino comprando ahí, siempre pico algo, es un sitio vital, me saca de apuros siempre. Se llama Productes del Món y está en Parlament con Viladomat.

Bendita Helena
Kitchen: Carrer Galileu 261, Barcelona
Coffee House: Carrer Morales 27, Barcelona