COMMUNITY

Marcos Bartolomé

Satan's Coffee Corner

Texto por Viqui Sanglas - Fotografía de Santi Garcia

29.04.15

Con 18 años se fue a Londres donde, entre otras muchas cosas, trabajó de sumiller en la National Portrait Gallery. “¿Por qué? Porque soy de La Rioja y La Rioja tenía un nombre en Inglaterra. Me preguntaban y enseñaba mi DNI. También dije que mi familia tenía vino.” Más tarde volvió a España a estudiar fotografía y tras pasar un tiempo en Huesca, llegó a Barcelona. Aquí compaginó sus estudios con su trabajo en Federal Café hasta que decidió abrir un pequeño córner de café de calidad hace más de tres años. “Cuando empecé con Satan’s pedía a los tostadores que me tostasen poco el café y me decían que no podía ser bueno. Me di cuenta que les incomodaba ya que pedía cosas que no podían ser. La imagen de Satan’s evoca a esa subversión, esa imagen del niño malo que no acepta lo establecido.” Así es Marcos Bartolomé, alma y seña de Satan’s Coffee Corner. Hablamos con él sobre un proyecto que rompió moldes en Barcelona y que inició un movimiento que cada vez coge más fuerza en la ciudad.

Marcos, ¿cómo llegaste a Barcelona y por qué decidiste abrir un córner de café?

Mi tatarabuelo montó una empresa de café que ahora llevan mis tíos. No tiene nada que ver con lo que hago yo, pero el café siempre ha estado en mi vida. Vine a Barcelona a estudiar fotografía y enseguida empecé a trabajar en Federal Cafe. En aquel momento tenían un estándar de calidad bastante alto y me permitió conocer nuevas técnicas. Más adelante, pedí prestado un poco de dinero y pude montar el primer córner. Trabajaba las tardes y noches como encargado en Federal, por las mañanas en Satan’s, y a la vez ayudaba a abrir cafeterías, como Caravelle. ¡No he tenido un día libre desde hace 3 o 4 años!

¿Cómo influyó tu experiencia en Federal en el concepto de Satan´s Coffe Corner?

Crick y Tommy, los dueños originales de Federal, han sido mis mentores. Aprendí mucho de ellos. Me enseñaron a valorar la calidad. No específicamente la calidad en el café sino en absolutamente todo, eran muy perfeccionistas. Entendí y comprobé la importancia y el atractivo de la funcionalidad. Allí era muy fácil trabajar. Pasé mucho tiempo hablando con ellos y observando todos esos detalles. He adaptado la ética de trabajo de allí a mi concepto.

“Quiero saber absolutamente todo sobre la cerveza, sobre el vino y asegurarme que todo lo que se ofrece aquí es especial.”

¿Cómo nació la idea de montar Satan’s?

La idea surgió en Copenhague. Pasé unos meses allí en 2012 y pude ver lo que estaba haciendo Federal a una escala menor. En cualquier pequeña cafetería de Copenhague el café era absolutamente bueno. Conocí Coffee Collective y el estilo e influencia nórdica. Fue una triangulación de información entre lo que conocía, lo que estaba viendo en Copenhague y lo que me había llegado del mundo. En ese momento decidí que si funcionaba una cafetería con cuatro mesas por qué no iba a funcionar una sin ninguna mesa y simplemente sirviendo a la calle.

¿Cuál es el concepto de Satan’s?

Somos una cafetería de especialidad y valoro mucho el café porque es lo que nos ha dado el potencial, pero quiero saber absolutamente todo sobre la cerveza, sobre el vino y asegurarme que todo lo que se ofrece aquí es especial. No vendemos nada que no hayamos probado y que no estemos seguros. Y desde luego no hacemos nada que no nos divierta. El concepto de Satan’s es simplemente elevar la calidad en Barcelona e intentar que la gente empiece a pagar con responsabilidad

¿A qué te refieres con pagar con responsabilidad?

No puedes ir a Apolo y pagar 6€ euros por una cerveza comercial o 12€ por una copa y luego venir a mi cafetería y quejarte porque el café con leche te cueste 2,20€, así de simple. El café que te servimos lo han recogido personas grano a grano, lo han despulpado, lo han traído, Joaquín lo ha tostado y te lo he servido yo. ¡Todas esas horas y trabajo por 2,20€! Sé que la cosa está difícil ahora mismo en España pero tenemos que gastar conscientemente. La idea de fondo es que se vaya generando cultura en el cliente. Es decir, que el cliente demande de nosotros y no al revés.

¿Cómo ha sido la transición del córner a tener tu propio espacio?

El cambio ha sido genial. A veces echo de menos la vida de córner, mi rincón pequeñito en el que estar tranquilamente. También echo de menos El Raval. El Raval es multicultural y libre, mientras que Gótico es un gran cementerio indio. Sin embargo, tener este espacio nos ha dado mucha más difusión e impacto. Me he marchado a Nueva York y a Paris a trabajar. Ya no sólo me dedico a hacer café. Me dedico a otras cosas y eso me encanta. Cuando empecé el proyecto hace 3 años proyecté cosas a 5 años que ya hemos conseguido. Todo ha pasado muy rápido.

“No me imagino Satan’s sin Right Side.”

Tu cafetería es preciosa. ¿En qué te inspiraste al diseñarla?

No guardar secretos es parte de la imagen de Satan’s. A la vez, la idea es intentar quitar del medio todo el elitismo que hay en el café. La única manera de hacerlo es exponerse, por eso no hay barra, queremos que participes del espacio. El interior de la máquina está expuesto, la cocina está abierta, el baño tiene ventana, el lugar en sí es una gran ventana, todo está abierto. Por otro lado, estuve casi un año hablando con el Ayuntamiento y los vecinos. La creatividad fue conseguir una cafetería diferente al patrón convencional que me marcaba el Ayuntamiento pero que cumpliese con todas sus exigencias. Aprendí mucho.

¿Cuál es tu papel en Satan’s?

En Satan’s somos un equipo. Está Nelly, Ken, Adriano, Miquel, y por supuesto, está Joaquín. No me imagino Satan’s sin Right Side. Yo soy barista, pero además soy hostelero, restaurador y emprendedor. Mi figura ahora mismo es procurar que todo pase. Digamos que soy como el director de orquesta. He hecho todo este camino para conocer todas las partes y todas las necesidades de lo que al final constituye un restaurante. Me apasiona la eficiencia en el trabajo, en los espacios y en los servicios.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu día a día?

Abrir y cerrar la cafetería. Esos pequeños momentos de paz que hay en la cafetería son mi regalo. He construido este espacio que la gente tiene durante 12h al día y me merezco disfrutar del juguete. Por la mañana pruebo cafés, hago un poco de cata, me siento en el banco y contemplo todo. Por la tarde, después de esas 12 horas de ruido blanco, cuando todo se para, te sientas, y aunque tengas que seguir trabajando, vuelves a mirar alrededor, y ves todo organizado. Aquí pueden entrar al día unas 200 personas. Si entrase toda esa gente en tu piso lo destrozarían. Lo bonito de esto es que al final del día todo sigue igual. Es genial.

¿Qué es lo que más te enorgullece de haber montado Satan’s?

Estoy muy orgulloso de los clientes. Por ellos hemos estado trabajando estos 3 años. Todo lo que hemos hecho es para los clientes y para cambiar la cultura gastronómica de la ciudad. Son ellos quienes nos están dando diariamente el feedback. Mi mayor orgullo es ese. Los clientes se van a la otra punta del mundo y se acuerdan de mi. Me traen algo, café, whisky… ¡Me encanta!

¿Qué has aprendido?

Todo. Sigo aprendiendo. Desgraciadamente me escapo muy poco y tampoco tengo tiempo para leer artículos en internet. Cuando llego a casa, además de no tener ordenador, lo que quiero es dormir. La única manera de conseguir información exterior es por mis clientes. Cada día aprendo una cosa nueva. Hoy he aprendido sobre los bagels. Me han dejado alucinado. Ayer aprendí que los Gipsy Kings eran franceses. No paro de aprender.

¿Dónde te gusta ir en la ciudad?

Me gusta ir al Pony a tomarme mi cañita o dos con J, que es el dueño, o con Eva que es su hermana, e irme a casa. Es mi sitio favorito porque normalmente no hay nadie que me conozca. Muchas veces lo que busco es la soledad. J hace todo él y lo hace siempre con el mismo cariño. Es una máquina sólida del servicio, un modelo a seguir, un ejemplo de buena hostelería en Barcelona a pequeña escala. Tengo un mapa secreto en mi cabeza de sitios que sólo funcionan con una persona. Son sitios que me relajan mucho.

Háblanos de un emprendedor gastronómico que te inspire:

Me encantan todas las iniciativas de Miquel Àngel Vaquer. A nivel hostelería conceptual es genial. Sus proyectos están siempre relacionados con la liturgia del comer. La calidad viene derivada de todo esto. Por eso sus fiestas del vermut, las banderillas, todo lo que esta instituyendo en general es una gran fiesta de la gastronomía española.

¿Cuáles son tus planes de futuro?

Estaremos en un hotel que abrirá pronto. Estamos muy ilusionados. También vamos a abrir un Satán’s en Copenhague con Mads, un buen amigo danés que será mi socio allí. Lo quiero hacer porque es una persona a quien le tengo muchísimo cariño. Lo hace todo muy bien. Y además toca la batería y le gusta el metal. Los proyectos de futuro son esos y diversificar. Crear otros proyectos.

Satan’s Coffee Corner
Carrer Arc de Sant Ramon del Call, 11, 08002 Barcelona