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Alberto Coromina

Ale&Hop

Texto por Santi Garcia - Fotografías de Germán Parga

15.04.15

Nos encanta Ale&Hop, uno de esos lugares en los que uno siempre está a gusto.
Pioneros en el mundo de la cerveza artesana en Barcelona, Alberto y Jazz abrieron Ale&Hop hace casi 4 años. Hace uno que Jazz se desvinculó del proyecto para centrarse en Mosquito y Red Ant, sus otros restaurantes, quedándose Alberto a los mandos de esta cervecería/restaurante vegetariano situada en una agradable placita del barrio de Sant Pere, en Barcelona. Alberto es un emprendedor nato, una persona inquieta y que rebosa vitalidad. Pese a su juventud ha tenido varios negocios, y sueña con vivir en el Empordà, cultivando vegetales y elaborando cerveza. Mientras tanto, dirige Ale&Hop, cultiva algunas frutas y verduras en el Empordà y está creando poco a poco un banco de semillas rústicas adaptadas a esas tierras. Hablamos con Alberto acerca de sus proyectos.

¿Cuál es tu historia? ¿A qué te dedicabas antes de abrir Ale&Hop?

Estudié diseño industrial y al acabar la carrera abrí Makeando, un pequeño estudio con un amigo grafista. Makeando funcionaba y me ganaba la vida pero me había vuelto un comercial. En cada comida con amigos o familiares había algún cliente o potencial cliente y no me sentía cómodo con eso. Además el día a día era cada vez más gestión y menos creatividad. Decidí salirme para ir al Empordà a cultivar verduras en unos campos de mi familia. Durante más de dos años vendí las verduras a restaurantes de Barcelona que valoraban el producto ecológico. Pero otra vez la gestión y logística superó al contacto con la tierra. Además tenía que hacer concesiones como tirar de plantero comprado porque no llegaba a abarcar el siguiente eslabón de la cadena, que es trabajar desde la semilla. Para hacerlo rentable tenía que crecer mucho perdiendo la esencia del proyecto. Mi intención inicial y proyecto actual es ir guardando semillas de año en año e ir haciendo patrimonio en la zona.
En un final de temporada bastante saturado decidí viajar a EEUU donde pude visitar granjas y conocer diferentes granjeros, además de muchas fábricas de cerveza claro está.

¿Qué sucedió en ese viaje?

Gemma, de Mother, conoce a Alice Waters y me puso en contacto con ella. No la llegué a conocer personalmente, pero me invitaron a acompañarles a comprar producto para Chez Panisse y pude visitar Green String Farm donde tuve la suerte de conocer y compartir un buen rato con Bob Canard, una institución en el mundo del cultivo ecológico en el norte de California. Me hizo darme cuenta de que la agricultura ecológica hoy en día es más una forma de vida que un negocio. A mi vuelta a Barcelona decidí centrarme en Ale&Hop, donde sí tengo la oportunidad de trabajar alimentos desde la semilla hasta el plato.

¿Qué es para ti Ale&Hop?

Es un lugar de culto a la cerveza artesana y al buen comer, especializado en la cocina vegetariana. Con espíritu gamberro y consciente, cuidamos mucho el producto en un ambiente desenfadado y siempre intentando transmitir la cultura cervecera lo más abiertamente posible. Aquí pueden venir los “freaks” encontrándose a gusto y también el más neófito haciendo las preguntas que quiera, por básicas que sean. Desde los inicios hemos tenido la vocación de explicar y expandir la buena cerveza. La cerveza es un gran lubricante social y evidentemente Ale&Hop es un lugar donde conocer e interactuar con otra gente.

¿Por qué habéis apostado por la cocina vegetariana?

Siempre me he sentido muy cerca de los animales y además tuve una novia vegana que me hizo ser más consciente con la industria alimentaria. Tenía claro que no quería tratar con kilos y kilos de carne y de pescado. Si se pasa una verdura es una pena, pero que se pase una carne significa que han matado a un animal en vano porque has gestionado mal tu restaurante. Es una responsabilidad que no quiero. Creo que los humanos debemos evolucionar hacia una dieta vegetariana.

“Me gustaría no poner tomate en nuestras hamburguesas en invierno.”

¿Sigues proveyéndote de las verduras de tu huerto?

Sí, muchas de las verduras que utilizamos en Ale&Hop son de mi huerto, pero no todas. Mi objetivo es construir una carta que cambie cada tres meses en base a las frutas y verduras que nos da el huerto en cada estación. Por ejemplo, me gustaría no poner tomate en nuestras hamburguesas en invierno. A nivel organoléptico el tomate es muy importante por que le da frescura y jugosidad a la hamburguesa, pero en invierno aquí no crece. Quiero encontrar algo que se pueda cultivar en invierno y sustituya la función del tomate en la hamburguesa.

Como prescriptor de cervezas, ¿qué es para ti una buena cerveza?

Algo que te sorprenda y que te bebas a gusto, más allá de tu conocimiento. Hace unos años llegó la obsesión por las cervezas de alto grado y con mucho lúpulo, pero a mi no me gustaban. Con el tiempo descubrí que en Barcelona nos bebíamos las IPA’s Americanas muy viejas. En las cervezas de carácter lupulado la fescura, es decir el poco tiempo desde su elaboración, es esencial. Con los años he aprendido a confiar en mi criterio. Para mí una buena cerveza es algo que te guste, que sea un trago placentero y que entiendas mínimamente.

¿Qué es lo que más te llena de tu día a día en Ale&Hop?

El bar me permite estar en contacto directo con el producto, el consumidor y los productores, y eso me gusta. Detrás de cada cervecero o dueño de bar suele haber una historia interesante o cuando menos curiosa. Es un sector muy particular.

Además del cuidado en la cocina y en las cervezas, ¿trabajas con otros productos artesanos?

Tenemos café de Onna Café, tés e infusiones de Caj Chai, vinos naturales y quiero introducir poco a poco algún destilado de calidad. Intentamos cuidarlo todo. Me interesa mucho el mudo del vino natural donde, curiosamente, la tendencia es contraria a la cerveza. En el vino natural hoy en día se intenta que el proceso influya lo menos posible para destacar las cualidades de cada uva, mientras que en la cerveza cada vez se experimenta más. Por ejemplo, los productores de vinos naturales tienden a utilizar cada vez más acero inoxidable y menos madera, mientras que en el mundo de la cerveza artesana se está trabajando mucho con barricas de madera para envejecer.

Recomiéndanos algún lugar o artesano:

Me encantan los vinos de la bodega Partida Creus. En el Empordà me gusta mucho el Fort d’Ullastret, un restaurante con una propuesta muy interesante de productos orgánicos y de temporada, además de carnes de granjas cercanas y variedades no comerciales de pescado de roca. Otro lugar imprescindible es la casa de Carlos y Montse, la masía Agullons en el Penedés, un paraje impresionante donde hacen su genuina cerveza. En cuanto llegas Carlos te da la bienvenida pinchando un barril para acompañar la increíble comida que Montse prepara en su horno de leña.

Por último, ¿un sueño?

Acabo de retomar un proyecto de vida con el que llevo mucho tiempo soñando, que es crear un banco de semillas rústicas. Por otro lado, me encantaría tener un brewpub en un entorno rural donde poder ofrecer comida de mi propio huerto y cervezas elaboradas en el mismo lugar, en la línea de Partida Creus y Masía Agullons. Soy muy vital y me tira el campo.

Ale&Hop
Carrer de les Basses de Sant Pere, 10, 08003 Barcelona