ARTISANS

Entrar en Zuckerhaus es trasladarse a un mundo de fantasía. En este diminuto local de la calle Parlament puedes encontrar a Manuela. Allí prepara y vende sus deliciosos dulces y pasteles. Hablamos con ella de su tienda, del barrio y, por supuesto, de sus increíbles pasteles.

¿Cómo empezó Zuckerhaus?

Fue pura casualidad. Vivía en Poblesec y cada día pasaba por delante de esta tienda de camino al Raval. Era un local que me llamaba mucho la atención porque desde fuera es precioso. En su momento había sido una peluquería, pero llevaba 38 años cerrado. Un día lo pusieron en alquiler y fue algo totalmente instintivo. Llamé al número y en un impulso lo alquilé sin tener ni idea de que podía hacer con él.

¿Por qué decidiste abrir una tienda de pasteles?

Estudié traducción e interpretación y he trabajado mucho tiempo en hoteles, pero siempre he sido pastelera casera. Soy alemana y allí hay mucha tradición de dulces y repostería. Desde pequeña he estado aprendiendo al lado de mi madre, ya que no había fin de semana sin pastel en casa. Abrir Zuckerhaus fue algo natural.

¿Qué te diferencia de otras pastelerías de Barcelona?

Hago pasteles siguiendo recetas clásicas alemanas. Cada familia tiene sus recetas, algunas lo hacen sin huevo, otras con mantequilla…. Yo hago las de mi casa y alguna otra que voy encontrando por ahí y me gusta.
Por otro lado, introduje la venta a porción. En Barcelona no había costumbre de comprar un pedazo de pastel para llevarse a casa. A la gente le gustó la idea.

¿Qué te ha enseñado Zuckerhaus?

Lo más importante es hacer los pasteles con mucho cariño. Eso y que organizarse es clave. Al principio estaba aquí casi 24 horas. El año pasado cambié la distribución de la tienda y saqué la cocina a fuera. Me permite ir preparando cosas mientras estoy aquí vendiendo. Adelanto bastante.

¿Dónde compras la fruta para tus pasteles?

Voy mucho a los mercados e intento comprar fruta de temporada. En casa teníamos un jardín con manzanas, ciruelas o albaricoques dependiendo de la época del año. Siempre se hacían los pasteles con la fruta que había en ese momento en el jardín, y esa es un poco mi filosofía. Por eso no tengo un menú fijo.
He tenido que adaptar un poco algunas recetas ya que muchas veces es difícil encontrar la misma fruta que en Alemania. Allí por ejemplo tenemos muchos frutos rojos y aquí es muy difícil encontrarlos y además son muy caros. Es una pena porque tenemos recetas que llevan mucha grosella que están riquísimas, pero hay que adaptarse.

“Contrariamente a lo que se piensa, la gente aquí está acostumbrada a cosas mucho más dulces que en Alemania.”

¿Qué diferencia hay entre los gustos de la gente de España y Alemania?

Lo que más me sorprendió al principio es que la gente me decía que mis pasteles eran poco dulces. Contrariamente a lo que se piensa, la gente aquí está acostumbrada a cosas mucho más dulces que en Alemania.
Tengo muchos clientes que me dicen que no son de dulce y mis pasteles les encantan. Si coges un recetario alemán y lo comparas con uno de aquí notas mucha diferencia en las cantidades de azúcar.

¿Cuál es tu pastel favorito?

Me gusta mucho la mezcla de ácido y dulce. Una fruta que me encanta es el ruibarbo y en general soy muy aficionada a cualquier pastel que lo lleve. Por ejemplo el de compota de ruibarbo con merengue de almendras.

Tu tienda parece salida de un cuento….

Gracias! La he ido decorando poco a poco y sin pensarlo demasiado. Muchas de las cosas que tengo me las han traído clientes. Mis padres también me traen cosas de Alemania cuando me visitan, de los vecinos, de los mercadillos. El espacio se ha ido creado solo.

Sant Antoni es un barrio en auge donde cada vez están abriendo más negocios; ¿podrías describirnos cómo es la vida en el barrio?

Sant Antoni es un barrio que está cambiando mucho. Cuando cogí la tienda había muy pocos negocios pero cada vez se está poniendo más de moda. Nos llevamos muy bien todos los que trabajamos por aquí y muchas veces cuando cerramos nos vamos a tomar algo juntos.
Los vecinos del barrio también son muy amables. Tengo varios clientes que me traen fruta de sus huertos a las afueras. Hacemos mucho trueque, ellos me traen la fruta que les sobra y a cambio yo les hago pasteles. Se crea mucha comunidad.

Zuckerhaus
C/Parlament 17, 08015 Barcelona