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Miren es una Navarra afincada en Barcelona. Combina su trabajo como diseñadora de cocinas con la elaboración de mermeladas, chutneys y algún otro producto para disfrutar en el desayuno. Sus recetas son una versión de las de toda la vida de su madre, aportando su toque personal e intentado hacerlas lo más saludables posibles. Hablamos con ella sobre su proyecto.

¿Por qué decidiste empezar a elaborar mermeladas?

Me esmeraba mucho con los desayunos cuando tenía invitados en casa y varias veces me habían dicho que mis mermeladas caseras estaban muy ricas. Desde pequeña siempre ha habido mermelada en casa y para mí era algo normal, pero me di cuenta que para el resto de la gente no lo era.

Elaboras mermeladas muy originales y además están buenísimas. ¿Qué inspira tu trabajo y cómo desarrollas tus mermeladas?

El nombre LMDM es por algo. Le pedí a mi madre sus recetas de mermeladas de siempre y empecé a modificarlas: bajando la dosis de azúcar al mínimo necesario para que se conserve, buscando nuevas combinaciones… Muchas veces los sabores me los imagino. Estoy orgullosa de mermeladas como la de melocotón con té por ejemplo, ya que me parece un buen maridaje.
También me gusta elaborar chutneys porque me permite trabajar con verduras como el tomate, la berenjena o la cebolla. El chutney utiliza el vinagre como conservante, y por eso lleva mucho menos azúcar. Es una buena opción para hacer un picoteo saludable.

¿Qué aspectos te diferencian de una mermelada comercial?

Hay muchas diferencias, pero la principal está en el sabor y en la textura. Además mis mermeladas llevan la mitad de azúcar que una mermelada comercial, mucha más fruta y no llevan aditivos. Siempre compro fruta de temporada cogida en el punto de maduración, lo que me permite que las mermeladas sean más dulces sin tener que añadir tanto azúcar.

Trabajas con producto local y generalmente ecológico. ¿Cómo eliges a tus proveedores de fruta y verdura? ¿Cuál es tu filosofía al respecto?

Sólo trabajo con frutas y verduras que se puedan cultivar aquí. No le veo mucho sentido a hacer una mermelada de mango con la cantidad de fruta autóctona que tenemos. Mis proveedores son gente que he ido conociendo por casualidad y que comparten esa filosofía. Por ejemplo Gilad, que tiene el huerto ecológico Aurora del Camp en Masnou, donde intenta mantener especies autóctonas. Lo conocí gracias a una colaboración que hice con Espai Nyam Nyam y desde entonces he trabajado con él. También trabajo con la gente de Sin Mas, una cooperativa de productos ecológicos. Parte de la fruta que utilizo viene de ellos y además venden mis mermeladas en sus tiendas. Me gusta la idea de que en un mismo lugar puedas comprar la fruta, y la mermelada que se ha hecho con esa misma fruta. Me gusta mucho como trabajamos con mis proveedores ya que no tienes la sensación de estar negociando con una empresa grande. Muchas veces hacemos trueque de mermelada por fruta. Es todo más fluido y natural.

Tienes una marca muy cuidada y moderna, que se aleja mucho de la imagen clásica de las mermeladas artesanas. ¿Qué importancia tiene la imagen en un producto artesano como el tuyo?

Estudié diseño industrial y me gusta mucho el diseño gráfico. Creo que la imagen es importante porque muchas veces la comida entra por los ojos. Desde el principio tuve claro que quería una imagen limpia, neutra, sin llegar a ser fría, y que tuviera algún toque más actual.

Además de LMDM, trabajas como diseñadora de cocinas. ¿De dónde viene esta pasión por estar en la cocina?

La cocina me relaja. Siempre que necesito distraerme, me pongo a cocinar. Poder hacer feliz a tus amigos cocinándoles algo me gusta. De pequeña ayudábamos todos en casa, y yo en particular siempre ayudaba a mi madre en la cocina. Recuerdo que con 16 años mis amigas, que eran boyscout, se iban un verano 15 días de campamento. Yo quería ir pero si no eras boyscout no te dejaban. La única manera de ir era siendo la cocinera del campamento, así que le pedí a mi madre que me hiciera una chuleta de recetas básicas y me fui de cocinera para 50 personas. Me acuerdo que una noche hice hasta patatas fritas, pero no congeladas, ¡cortadas a mano! Lo pasé muy bien.

¿Cuál es tu momento favorito?

Disfruto mucho cocinando y pensando las recetas nuevas. También disfruto mucho compartiendo y escuchando las opiniones de la gente. Me llena mucho cuando me escribe alguien y me dice que no le gusta la mermelada pero que ha probado la mía y le ha encantado.

Cada vez hay más gente joven que se esta lanzando a emprender en proyectos como el tuyo. ¿Qué opinas de la escena de la comida artesana en Barcelona?

Me daba un poco de miedo que esto fuese una moda como tantas otras, pero creo que no lo es. Ya era hora de empezar a cuidar lo que comemos. Esto ha empezado y está para quedarse.

¿Cuáles son tus siguientes pasos?

Los chicos de Caravan Made acaban de hacerse con un espacio en el Raval y voy a compartir obrador con ellos. Es un proyecto que me hace mucha ilusión.

Por último, ¿nos recomendarías tus lugares favoritos en Barcelona para ir a comer?

Cuando salgo a cenar me gusta ir a restaurantes orientales, ya que no es un tipo de comida que cocine habitualmente en casa. En Barcelona suelo ir a Mosquito y Red Ant. Me gustan porque ofrecen comida ligera, variada y muy buena. Además soy muy nerviosa y a veces como demasiado rápido. Comer con palillos me ayuda a comer despacio.

Si quieres hacer un pedido puedes escribir a Miren a: hola@lamadredemiren.com

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